13/08/2026

¿Los terremotos de Colombia y Venezuela pueden provocar un sismo en Argentina?

 Los recientes terremotos de gran magnitud registrados en Colombia y Venezuela volvieron a poner bajo la lupa la actividad sísmica de Sudamérica. ¿Existe una conexión capaz de aumentar el riesgo en Argentina? La explicación está en el movimiento de las placas tectónicas, las fallas y la forma en que se transmite —y se disipa— la energía liberada durante un terremoto.


Los grandes terremotos ocurridos en distintos puntos de Sudamérica durante las últimas semanas generaron una pregunta lógica: si la corteza terrestre está conectada, ¿un terremoto en Colombia o Venezuela puede desencadenar otro en Argentina?

La respuesta científica requiere una distinción importante.

Un terremoto no es una “onda de energía” que viaja por la corteza y enciende terremotos sucesivamente a cientos o miles de kilómetros. Los movimientos sísmicos generan ondas que efectivamente recorren enormes distancias y pueden ser detectadas por estaciones sismológicas de todo el mundo, pero esas ondas no significan que la ruptura de una falla colombiana esté empujando directamente una falla argentina hasta hacerla romper.

Lo que sí existe es un fenómeno mucho más complejo: los cambios de esfuerzo que produce una ruptura pueden modificar, en determinadas circunstancias, el estado de otras fallas. El efecto disminuye rápidamente con la distancia y depende de la geometría de las fallas, del tipo de movimiento y de cuánto esfuerzo acumulado existía previamente. Por eso, una relación entre dos terremotos debe demostrarse mediante análisis sismológico y tectónico y no simplemente por su cercanía temporal.

🇨🇴 El terremoto de Colombia: magnitud 7,4 y más de 100 kilómetros de profundidad

El 10 de agosto, un terremoto de magnitud de momento (Mw) 7,4 sacudió el oeste de Colombia.

El Servicio Geológico Colombiano ubicó el epicentro cerca de San José del Palmar, en el departamento de Chocó, y determinó una profundidad de aproximadamente 103 kilómetros. El USGS, por su parte, ubicó el evento a unos 107 kilómetros de profundidad.

La profundidad es un dato fundamental.

El terremoto ocurrió en una región donde la placa de Nazca se introduce por debajo de la placa Sudamericana, proceso conocido como subducción. En términos simples, una placa oceánica más densa se hunde debajo de otra placa y continúa descendiendo hacia el interior terrestre.

Esta interacción tectónica explica buena parte de la actividad sísmica de la región andina. Colombia se encuentra además en una zona particularmente compleja porque intervienen las placas Nazca, Sudamericana y Caribe, junto con numerosas estructuras y fallas activas.

Un terremoto de magnitud 7,4 libera una cantidad enorme de energía. Pero la magnitud y la profundidad no son lo mismo: la magnitud mide el tamaño del terremoto en su fuente, mientras que la profundidad indica a qué distancia debajo de la superficie comenzó la ruptura.

Y esa diferencia tiene consecuencias sobre cómo se siente el movimiento en superficie.

🇻🇪 ¿Qué ocurrió en Venezuela?

El caso venezolano fue tectónicamente diferente.

El 24 de junio, el norte de Venezuela sufrió dos grandes terremotos, de magnitudes 7,2 y 7,5, separados por menos de un minuto. El USGS registró el evento principal de Mw 7,5 en el norte del país.

Estos terremotos estuvieron relacionados con fallas de desplazamiento horizontal, dentro del complejo sistema tectónico que caracteriza el contacto entre la placa Caribe y la placa Sudamericana.

Es decir: aunque Colombia y Venezuela forman parte del mismo gran sistema tectónico sudamericano y sus terremotos pueden sentirse a grandes distancias, los mecanismos de ruptura no son idénticos.

Una comparación sencilla sería imaginar un enorme rompecabezas: las piezas están conectadas, pero cada borde tiene movimientos, tensiones y fallas diferentes.

🔬 ¿Puede un terremoto “activar” otro a miles de kilómetros?

Acá aparece uno de los conceptos más interesantes de la sismología: el cambio de esfuerzo estático y dinámico.

Cuando una falla se rompe, modifica la distribución de esfuerzos en las rocas que la rodean. Cerca de la falla, esos cambios pueden ser importantes. Una falla vecina que ya estuviera próxima a alcanzar su resistencia podría, en determinadas circunstancias, recibir un pequeño incremento de esfuerzo que favorezca una ruptura.

También existen efectos dinámicos producidos por el paso de las ondas sísmicas.

Pero hay una cuestión fundamental:

La distancia importa muchísimo.

Los cambios de esfuerzo estático producidos por una ruptura disminuyen rápidamente al alejarse de la fuente. Por eso, no alcanza con observar que dos terremotos ocurrieron con pocos días o semanas de diferencia para afirmar que uno provocó al otro.

Los científicos necesitan estudiar:

  • ubicación precisa de los epicentros;
  • profundidad de cada terremoto;
  • orientación de las fallas;
  • tipo de movimiento de cada ruptura;
  • distribución de las réplicas;
  • mecanismos focales;
  • transferencia de esfuerzos;
  • actividad sísmica previa de la región;
  • y la evolución temporal de la secuencia.

Cuando varios terremotos están relacionados, normalmente existe una secuencia sísmica reconocible alrededor de una misma estructura tectónica o región.

🇦🇷 Argentina tiene su propio sistema sísmico

La Argentina sí es un país sísmicamente activo.

El Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) explica que la actividad está fuertemente relacionada con la convergencia de la placa de Nazca debajo de la placa Sudamericana. La zona de contacto se extiende a lo largo de Perú y Chile y constituye uno de los grandes sistemas tectónicos activos del planeta.

Pero la influencia de esa subducción no termina exactamente en la cordillera.

El empuje de la placa de Nazca puede generar deformaciones y esfuerzos dentro de la propia placa Sudamericana. Por eso existen en Argentina sismos intraplaca, es decir, terremotos que se producen dentro de la placa y no necesariamente sobre el límite directo entre dos placas.

Esto es especialmente importante para entender por qué San Juan, Mendoza, La Rioja, Salta, Jujuy y otras zonas del oeste y noroeste argentino presentan actividad sísmica significativa.

🗺️ Argentina no tiene el mismo riesgo sísmico en todo su territorio

El INPRES divide el territorio argentino en cinco zonas de peligrosidad sísmica, desde la Zona 0, de peligrosidad muy reducida, hasta la Zona 4, de peligrosidad muy elevada.

Esto permite diferenciar dos conceptos que muchas veces se confunden:

Peligro sísmico: probabilidad de que en una determinada zona se produzca un movimiento del suelo de determinada intensidad.

Riesgo sísmico: combina ese peligro con factores como población, construcciones, infraestructura y vulnerabilidad.

Por eso, decir simplemente que “Argentina es un país sísmico” resulta insuficiente. El peligro no es igual en San Juan que en Buenos Aires.

🏙️ ¿Qué significa esto para Avellaneda y Wilde?

Para los vecinos de Avellaneda, Wilde, Sarandí, Dock Sud, Villa Domínico y el resto del AMBA, la situación es muy diferente a la de las provincias cordilleranas.

La región bonaerense se encuentra en las zonas de menor peligrosidad sísmica relativa del país.

Eso no significa que sea físicamente imposible registrar un terremoto.

De hecho, existen antecedentes. En 2018, el INPRES informó un sismo cuyo epicentro estuvo aproximadamente 32 kilómetros al sur de la ciudad de Buenos Aires, con una magnitud de 3,8 y una profundidad de 25 kilómetros. Fue percibido por habitantes de distintas localidades, pero la intensidad fue débil a moderada y no produjo daños.

El antecedente sirve para entender una cuestión fundamental: “baja peligrosidad” no significa “cero sismicidad”.

⚠️ ¿Entonces hay que preocuparse por los terremotos de Colombia y Venezuela?

Con la información científica disponible, no hay fundamento para afirmar que los terremotos de Colombia y Venezuela estén anunciando un terremoto en Argentina.

Tampoco existe actualmente un método científico que permita decir: “después de este terremoto, dentro de determinada cantidad de días ocurrirá otro en Argentina”.

La sismología puede estudiar probabilidades, fallas activas, recurrencias históricas, deformación de la corteza y distribución de esfuerzos, pero no puede predecir con precisión la fecha, el lugar y la magnitud de un terremoto individual.

El propio sistema de prevención argentino se basa justamente en monitorear la actividad sísmica y evaluar el peligro, no en emitir pronósticos deterministas. El INPRES cuenta con una Red Nacional de Estaciones Sismológicas destinada a registrar y estudiar la actividad sísmica del país.

🌎 Una coincidencia temporal no significa una conexión geológica

Que Venezuela haya sufrido grandes terremotos y que semanas después Colombia haya registrado un Mw 7,4 es llamativo, pero no alcanza para establecer una relación causal.

De hecho, una sismóloga de la Red Sismológica Nacional de Colombia explicó que el terremoto colombiano tiene un origen tectónico distinto al de los sismos venezolanos.

En otras palabras, Sudamérica está tectónicamente activa de manera permanente. Las placas se desplazan todos los años, acumulan deformación y liberan energía en numerosos terremotos de diferentes tamaños.

Los grandes eventos llaman nuestra atención porque son excepcionales, pero forman parte de un proceso geológico que no comenzó con Colombia ni terminará con Venezuela.

🔎 La conclusión para Argentina

Argentina puede tener terremotos importantes y algunas regiones presentan un peligro sísmico elevado. Pero no existe evidencia científica de que los terremotos recientes de Venezuela y Colombia hayan aumentado de manera significativa el riesgo de que ocurra ahora un terremoto en Avellaneda, Buenos Aires o el resto del AMBA.

Lo verdaderamente importante es conocer el peligro sísmico de cada región, respetar las normas de construcción sismorresistente donde corresponda y contar con información oficial ante un evento.

En el caso de Buenos Aires, el mensaje no es alarmista: un terremoto en Colombia puede hacer vibrar instrumentos ubicados en Argentina porque las ondas sísmicas recorren el planeta; eso no significa que haya puesto en marcha una falla bonaerense.

¿Y el episodio que ocurrió el 19 de febrero de 2026, cuando un sismo de magnitud 4,9 tuvo epicentro en el Mar Argentino, aproximadamente 151 km al sur de Mar del Plata y a unos 9 km de profundidad. Fue percibido en Mar del Plata, Miramar y otras localidades de la zona?

¿Cómo se explica científicamente?

Lo importante es que no fue consecuencia de un terremoto en Colombia o Venezuela. Se trató de un fenómeno sísmico local/regional, asociado a la liberación de esfuerzos acumulados en la corteza terrestre.

Argentina está sometida a esfuerzos tectónicos vinculados principalmente con la subducción de la placa de Nazca bajo la placa Sudamericana en el oeste del continente. Esos esfuerzos no desaparecen al llegar a la Cordillera: se transmiten y deforman sectores de la placa Sudamericana, donde existen numerosas fallas y estructuras geológicas. El INPRES señala que la mayor parte de la actividad sísmica argentina se concentra en el centro-oeste y noroeste, aunque también existen sismos en otras regiones.

En el caso de la costa bonaerense, el episodio de febrero demuestra que también pueden producirse movimientos sísmicos en el margen atlántico. Pero un sismo de magnitud 4,9 y poca profundidad no significa que debajo de Mar del Plata exista una gran falla comparable con las estructuras tectónicas de los Andes ni permite pronosticar un terremoto mayor.

Además, hay que distinguir magnitud de intensidad. La magnitud 4,9 describe el tamaño de la energía liberada en el foco. La intensidad, en cambio, depende de cómo ese movimiento se percibe en cada lugar y de factores como la distancia al epicentro, la profundidad y las características del terreno.



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